
Praha
Óleo sobre lienzo
100 x 100 cm
¡Praga! A quien la ha visto una vez por lo menos su nombre le canta en el corazón y es ella misma una canción entretejida de tiempo, y nosotros la amamos. ¡Escuchad! Mis primeros sueños aún felices brillaron en sus tejados como platillos volantes, y se perdían dios sabe dónde, cuando era joven. Una vez apoyé la mejilla sobre la piedra del viejo muro del castillo. En el oído, de pronto, sentí un retumbar oscuro: Eran los siglos y su bramido. Mas las suave y blanda piedra de marga de la montaña blanca me susurró al oído amistosamente: ve, te están buscando. Canta, tú tienes a quien cantar, y di la verdad. Y lo hice y no he mentido si no es a mis amores y tan sólo un poquito.
Jaroslav Seifert, Versos de tapiz