Mirar es un acto de creación. La pintura no copia la realidad: la construye
Vivo y trabajo en Barcelona. Mi práctica ha sido siempre continuada y personal, construida desde una mirada autodidacta y sostenida en el tiempo. A lo largo de estos años he asistido a distintos estudios particulares de pintura, siendo el de Isabel Cid el que más profundamente marcó mi forma de entender el proceso pictórico.


Mi obra se centra en construcciones imaginarias, así como en calles y casas reales que fotografío y transformo en pintura. La arquitectura aparece como una presencia silenciosa, desprovista de anécdota, donde el espacio se convierte en un lugar de contemplación.
Trabajo con frecuencia sobre fondos oscuros, aplicando colores vivos para generar contrastes cromáticos y tensiones visuales. En otras ocasiones, opto por una paleta reducida sobre fondo blanco, buscando una mayor contención y una atmósfera más desnuda.
Me interesa pintar aquello que evoca silencio, reflexión e introspección. La presencia humana —o su ausencia— no funciona como relato, sino como huella. La pintura se plantea así como un espacio abierto, donde la mirada del espectador completa la obra y establece su propio diálogo con ella.


