Jerusalén

Óleo sobre lienzo
100 x 81 cm

Recuérdame cuando haya marchado lejos,
muy lejos, hacia la tierra silenciosa;
cuando mi mano ya no puedas sostener,
ni yo, dudando en partir, quiera todavía permanecer.

Recuérdame cuando no haya más lo cotidiano,
donde me revelabas nuestro futuro planeado:
sólo recuérdame, bien lo sabes,
cuando sea tarde para los consuelos, las plegarias.

Y aunque debas olvidarme por un momento
para luego recordarme, no lo lamentes:
pues la oscuridad y la corrupción dejan

un vestigio de los pensamientos que tuve:
es mejor que me olvides y sonrías
a que debas recordarme en la tristeza.

Christina Georgina Rossetti, Recuerda

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